‘Yo soy Bea’, telenovela adaptada al puro estilo español

Yo Soy bea

«Pobre muchacha cuando llega a la oficina que se pone nerviosita perdida y los tiburones se la zapan con patatas fritas”. Así comenzaba en el verano de 2006 ‘Yo soy bea’, una serie nacional de Telecinco que guardaba la esencia de las telenovelas, pero que solapaba al género dramático para contar la discriminación social, así como los enfrentamientos entre malos y buenos con altas dosis de humor.

Álvaro y Bea en la telenovela española emitida en Telecinco en el año 2009.

Ya han pasado casi 10 años de su final, pero muchos aún recuerdan ese tema musical interpretado por Edurne que definía el acoso laboral al que se expondría Beatriz Pérez Pinzón al llegar a la revista de moda presidida por Don Álvaro. En ella también trabajaba Cayetana de la Vega (Mónica Estarreado), una de sus mayores enemigas. Sin embargo, no todos los empleados de Bulevar 21 estuvieron dispuestos a discriminar al patito feo que mucho tiempo después se convertiría en un cisne con su cambio radical.

Cabecera de ‘Yo Soy Bea’, serie telenovelesca de Telecinco con más de 700 capítulos.

Personajes como el interpretados por Ana Milán (‘Física o química’), Carmen Ruíz (‘Con el culo al aire’) e Inma Isla ayudaron en gran medida a que el amor que se tenían Don Álvaro y su secretaria triunfara sobre el mal provocado por Cayetana y sus secuaces. Aunque muchos españoles solo recordarán la caracterización de Ruth Núñez, la actriz no fue la única que tuvo que ponerse unas feas gafas cuadradas, aparato y ropa del siglo XX.

‘Yo soy Betty la fea’, telenovela colombiana que antecede a la telenovela española.

Al otro lado del Atlántico, Ana María Orozco (‘Somos familia’) y Angélica Vale (‘La fan’) también se metieron de lleno en el papel de la chica inteligente, huérfana de madre y poco agraciada que quería ascender en el mundo laboral para dar una mejor vida a su familia y que no se rendía ante el cúmulo de desplantes, burlas, traiciones e insultos que recibía en su trabajo por culpa de su aspecto físico.

Capítulo 1 de ‘Mi Gorda Bella’, telenovela emitida en Antena 3.

Yo soy Bea’ fue la adaptación en sí misma de la telenovela colombiana ‘Yo soy Betty la fea’, un melodrama protagonizado por Ana María Orozco. Su rotundo éxito a nivel internacional ocasionó otras versiones como la española protagonizada por Alejandro Tous y Ruth Núñez y la mexicana protagonizada por Jaime Camil y Angélica Vale; un proyecto televisivo que comenzó a emitirse el mismo año que la serie de Telecinco que hablaba de un patito feo al que le faltaba veneno y le sobraba corazón.

Primeros minutos de Bety in NY de Telemundo emitidos en 2019.

Hasta la fecha ha habido muchos remakes de la original, y también, telenovelas que han surgido después. Estos proyectos televisivos han hecho a un lado tanto los estereotipos como los cánones de belleza con el objetivo de poner como protagonista a chicas rellenitas que puedan acercarse a un sector de población que se sienta más identificado con la trama. Tal ha sido el caso de ‘Mi gorda bella’, historia protagonizada por Natalia Streignard (‘La Tormenta’) y ‘Llena de Amor’, producción protagonizada por Valentino Lanus (‘Las tontas no van al cielo’) y Ariadne Díaz (‘La doble vida de Estela Carrillo’). En la actualidad Telemundo ha apostado por ‘Betty en NY’ junto a actores de la talla de Aaron Díaz (‘Tierra de Reyes’) y Erick Elías (‘El Color de la pasión’.

Capítulo 1 de ‘Llena de Amor’, telenovela de Televisa con Ariadne Díaz.

Yo soy Bea’ también apostó por empatizar con el público al poner a una chica desmaquillada y con aparato en los dientes para dar a entender que la belleza no lo es todo en la vida y que es posible que un ‘patito feo’ sea mil veces más querido por su humildad, su bondad y su inteligencia. Esta telenovela españolizada de más de 700 capítulos volvió a emitirse hace un tiempo largo en Divinity para entretener las tardes de los españoles, y también, para hacerles revivir a sus seguidores esas míticas escenas con las que rieron, se emocionaron y con las que descubrieron que ni la superficialidad ni los formalismos deberían ser los verdaderos protagonistas de una vida plena y feliz.

Deja un comentario