Bruno Salvat: El personaje de ‘Argentina, tierra de amor y venganza’ con el que Albert Baró ha enamorado a la audiencia

Albert Baró

11 de marzo de 2019. No vimos su primera escena en directo, pero sí lo hicimos horas después. Sonó «Cien Años» de Abel Pintos y ya no pudimos despegarnos de la primera telenovela de época protagonizada por el actor catalán Albert Baró. Curiosamente existen españoles que no habían visto con anterioridad su personaje en ‘Merlí’, ni su participación en ‘Servir y Proteger’, pero que se enamoraron al instante de Bruno, un joven que tras años de sufrimiento emigró a la tierra de las oportunidades, un lugar que se encuentra al otro lado del Atlántico, demasiado lejos de su hogar.

La historia de amor de Bruno y Lucía en ‘Argentina, tierra de amor y venganza’/El Trece.

Bruno Salvat lo tenía todo para ser feliz en España: una gran casa, un astillero y a una hermana que lo adoraba. Su felicidad duró poco cuando se vio obligado a convertirse en soldado en el bando contrario al de Francisco Franco. En pleno conflicto bélico conoció a Torcuato Ferreira, un aliado que pronto consideró su amigo de batallón hasta que lo traicionó disparándolo y dejándolo gravemente herido para robar sus riquezas y llevarse a su hermana Julia. Dos años después de haberse curado y haber sido encarcelado por su ideología contraria al régimen franquista, Bruno decidió viajar a Argentina con el objetivo de vengarse de su peor enemigo y recuperar todo aquello que le pertenecía por derecho.

Bruno Salvat en ‘Argentina, tierra de amor y venganza’/ Fotografía de El Trece.

El protagonista de esta historia de época resistió ante el dolor de haber perdido todo lo que amaba y tuvo la valentía de coger un barco para salvar a su hermana de las manos de Torcuato; un hombre poderoso y temido por todos los habitantes de Buenos Aires que tenía como talón de Aquiles a dos mujeres: Alicia Ferreira (su hermana) y Lucía Morel (su prometida). En 1938, Bruno Salvat no tenía ni idea de los giros drásticos que tendría su vida desde su llegada a Argentina. En medio de su interés por conocer dónde estaba su hermana, el joven español se enamoró a primera vista de Lucía, la hija mayor de una familia de renombre que estaba presionada por su madre para casarse con un hombre al que no amaba.

Bruno y Lucía en una escena romántica de ‘Argentina, tierra de amor y venganza’.

La parte buena de este relato de un guerrero honesto, humilde y de grandes valores fue encontrarse en el camino con un grupo de amigos que se hospedaban en el Conventillo de Serafina y que tenían muchas ganas de dar a Torcuato Ferreira su merecido. Así fue como se formó la banda, esos mosqueteros encabezados por Francesca que intentaban hacer el menor uso posible de las armas y usaban la inteligencia para desenmascarar a mafiosos, políticos corruptos y dueños de burdeles que vendían a mujeres europeas como prostitutas a hombres arrogantes y machistas. Paralelamente a esta lucha por la justicia, Bruno y Lucía se iban enamorando en secreto.

Bruno y Lucía en una de las escenas de ‘Argentina, tierra de amor y venganza’/El Trece.

Cualquier excusa era válida para verse e insinuarse su amor el uno por el otro. No importaba que tuvieran que inventarse un club de lectura o construir un pasadizo que llevaba a unos túneles donde se podía recorrer el barrio desde los suburbios. Allí se dieron ese primer beso que dejó con la boca abierta a esa audiencia que suspira amor cada vez que visualiza una escena Brunia. Las diferencias de clases sociales, sus compromisos matrimoniales les separaban, pero ellos hicieron hasta lo imposible por volverse a reencontrar, una y otra vez. Podrán pasar los años, existirán las intrigas, las verdades a medias, los celos y la desconfianza, pero siempre volverán al origen, a ser uno mismo en cualquier parte.

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